RESERVA MARINA
Parque Natural Cabo de Gata - Níjar
El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar es un lugar donde el mar y la tierra se encuentran creando paisajes únicos. Su costa combina grandes playas abiertas en la zona de poniente con pequeñas calas y acantilados en levante, ofreciendo una gran variedad de rincones llenos de vida. Dunas, saladares, playas de arena o de cantos y acantilados volcánicos forman un entorno que, gracias a su protección, se mantiene en un estado excepcional.
Bajo sus aguas, limpias y transparentes, se esconde un mundo lleno de vida: fondos de arena y roca, y sobre todo extensas praderas de posidonia, auténticos bosques submarinos donde nacen y crecen muchas especies. Aquí conviven peces, moluscos, algas y animales protegidos, y no es raro avistar tortugas o incluso cetáceos. Este equilibrio natural es también el escenario donde se desarrolla la pesca artesanal, una actividad que forma parte de la identidad y la historia de este territorio.
La pesca artesanal en la Reserva Marina
La pesca artesanal en la costa del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar ha ido evolucionando con el tiempo, adaptándose tanto a los cambios del mar como a las normas que protegen este entorno único.
Hoy en día, nuestro caladero cuenta con distintas figuras de protección, siendo las más importantes la Reserva Marina y la Reserva Marina de Interés Pesquero, que regulan cómo y dónde podemos desarrollar nuestra actividad pesquera de pequeña escala.
A lo largo de la costa existe una franja protegida de aproximadamente una milla desde tierra, que sigue la forma del litoral y alcanza unos 50 metros de profundidad. Dentro de este espacio hay zonas especialmente sensibles donde no se permite ninguna actividad, salvo la investigación científica.
En el resto, la pesca artesanal está permitida, pero bajo estrictos controles. Este equilibrio entre uso y protección es fundamental: permite mantener viva la actividad pesquera tradicional, cuidar el mar y su biodiversidad.